Un aburrido verano con las chicas García
16 de mayo, 2008
Ciertas películas nunca llegan a las pantallas grandes por muy buenas razones. Pueden carecer del potencial para atraer a un público masivo o son tan y tan malas que son desterradas al exilio del DVD, para ser consumidas por un público que busca matar un par de horas el fin de semana desde la comodidad de su sala.
Presentada hace tres años en el Festival de Sundance, "How the García Girls Spent Their Summer", ópera prima de Georgina García Riedel, fue rescatada por el productor Moctezuma Esparza y seleccionada como la primera película que distribuye su nueva empresa Maya Releasing. Es un verdadero acto de fe de Esparza. "How the García Girls Spent Their Summer" cumple a cabalidad con el estereotipo que se tiene del cine de arte: es lenta, monótona y hasta un tanto pretenciosa en el manejo de su lenguaje visual. García Riedel tan afanosamente reproduce los lentos ritmos de vida de un pequeño pueblo de Arizona, que, como sus habitantes, buscamos desesperadamente la salida más cercana.
La trama, después de unas tomas preciosistas del pueblo y de la intervención de un grupo de señores mayores de edad cuya función es la de un coro griego, arranca con la compra de una destartalada camioneta por Doña Genoveva García (Lucy Gallardo), la matriarca de la familia. Doña Genoveva no sabe manejar y acepta la ayuda de su jardinero, Don Pedro (Jorge Cevera Jr.), quien despierta en ella deseos ya olvidados.
Rosa, su divorciada hija (Elizabeth Peña) dueña de una carnicería, desaprueba completamente del romance mientras es cortejada por el mujeriego dueño de una tienda de videos (Stephen Bauer). Y Blanca, la nieta (América Ferrera), comienza una relación con un chico mayor que ella.
El elenco es impecable. Lástima que García Riedel sabotee su labor con una serie de trucos estilísticos que le resta potencia a sus interpretaciones. Esto es evidente en una escena en particular: Rosa se sienta en el sofá de su casa, sola, mientras escucha una canción de Marco Antonio Solís. A través del uso del zoom, García Riedel trata de aislarla y mostrar la tristeza que abruma a su personaje; pero el manejo del mismo es tan torpe que llama más la atención al zoom que a la sutil interpretación de Peña.
Y, sin embargo, una actriz se impone sobre esta torpeza visual, dándole un poco de vida a esta película inerte: Lucy Gallardo. La actriz argentina brinda una deliciosa mezcla de dignidad y coquetería a su rol; sus ojos brillan en cada escena, arrojando una enorme luz a esta pesada experiencia cinematográfica.
Presentada hace tres años en el Festival de Sundance, "How the García Girls Spent Their Summer", ópera prima de Georgina García Riedel, fue rescatada por el productor Moctezuma Esparza y seleccionada como la primera película que distribuye su nueva empresa Maya Releasing. Es un verdadero acto de fe de Esparza. "How the García Girls Spent Their Summer" cumple a cabalidad con el estereotipo que se tiene del cine de arte: es lenta, monótona y hasta un tanto pretenciosa en el manejo de su lenguaje visual. García Riedel tan afanosamente reproduce los lentos ritmos de vida de un pequeño pueblo de Arizona, que, como sus habitantes, buscamos desesperadamente la salida más cercana.
La trama, después de unas tomas preciosistas del pueblo y de la intervención de un grupo de señores mayores de edad cuya función es la de un coro griego, arranca con la compra de una destartalada camioneta por Doña Genoveva García (Lucy Gallardo), la matriarca de la familia. Doña Genoveva no sabe manejar y acepta la ayuda de su jardinero, Don Pedro (Jorge Cevera Jr.), quien despierta en ella deseos ya olvidados.
Rosa, su divorciada hija (Elizabeth Peña) dueña de una carnicería, desaprueba completamente del romance mientras es cortejada por el mujeriego dueño de una tienda de videos (Stephen Bauer). Y Blanca, la nieta (América Ferrera), comienza una relación con un chico mayor que ella.
El elenco es impecable. Lástima que García Riedel sabotee su labor con una serie de trucos estilísticos que le resta potencia a sus interpretaciones. Esto es evidente en una escena en particular: Rosa se sienta en el sofá de su casa, sola, mientras escucha una canción de Marco Antonio Solís. A través del uso del zoom, García Riedel trata de aislarla y mostrar la tristeza que abruma a su personaje; pero el manejo del mismo es tan torpe que llama más la atención al zoom que a la sutil interpretación de Peña.
Y, sin embargo, una actriz se impone sobre esta torpeza visual, dándole un poco de vida a esta película inerte: Lucy Gallardo. La actriz argentina brinda una deliciosa mezcla de dignidad y coquetería a su rol; sus ojos brillan en cada escena, arrojando una enorme luz a esta pesada experiencia cinematográfica.
