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Una estadía poco divertida en las Vegas
9 de mayo, 2008
Los Ángeles --
En un verano con una cartelera llena de películas emocionantes y con altos niveles de producción, "What Happens In Vegas" se queda muy, pero que muy corta. Cierto, no se puede comparar una película de acción como "Iron Man" con una comedia romántica como ésta, pero aún para su género, "What Happens in Vegas" deja mucho que desear.
Siguiendo la fórmula de la pareja dispareja y sus cómicos compinches, Joy (Cameron Díaz) y Jack ( Ashton Kutcher) son dos neoyorquinos que descubren que al fin y al cabo se aman tras haberse divorciado. Joy es una muchacha intensa mientras que Jack es un bueno para nada. Por razones diferentes (ella por la repentina ruptura con su novio y él porque su padre lo echó del trabajo), ambos terminan en Las Vegas, cada uno con su mejor amigo(a). Jack va acompañado por Hater, un abogado mediocre interpretado por Rob Cordry. A pesar de su disgusto por él, Tipper, mejor amiga de Joy interpretada por Lake Bell (a quien vimos hace poco junto a Eva Longoria-Parker en "Over Her Dead Body") no logra impedir que el grupo pase una noche loca juntos, tiempo suficiente para que Jack y Joy beban demasiado y se despierten casados. Pero todo no queda ahí. Al hablar sobre el "error cometido", Jack mete una moneda que le da Joy en una máquina tragamonedas y ambos ganan tres millones de dólares. Pero a diferencia de lo que dice el título de la película, no todo se queda en Vegas. Jack, Joy y sus amigos regresan a Nueva York, los primeros con la intención de divorciarse y de quedarse con la mitad del dinero cada uno y los segundos con todas las ganas de ayudarlos. Pero un juez ( Dennis Miller) ve la situación de otra forma y sentencia a la pareja a seis meses de matrimonio. Es aquí donde empieza la tortura para ambos en su afán por ver cuál de los dos se da por vencido y se queda con el resto del dinero. Y es aquí precisamente donde se supone que comience verdaderamente la comedia. Pero sucede todo lo contrario: la poca química entre Díaz y Kutcher hace que las bromas -muchas de estas groseras, como Jack orinando en el fregadero del baño- parezcan forzadas y los gestos de cada uno queda más en lo ridículo e infantil que en lo chistoso. Quizás la única parte rescatable de la cinta sean los últimos 30 minutos, en los que tanto Jack como Joy dejan a un lado sus bromas pesadas y se descubren un poco más como persona, sentimiento que le queda mucho mejor a Díaz (a sus 35 años ya pasada de la edad de hacer o ser víctima de bromas pesadas) que a Kutcher (pareja de Demi Moore quien tiene 45 años de edad). |
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