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Sano y salvo, en su casa
Pastor latino había sido detenido en China por protestar durante los Juegos Olímpicos
28 de agosto, 2008
Eddie Pérez Romero, el pastor de La Puente que realizó una protesta durante los Juegos Olímpicos en Beijing pintando murales EN dos cuartos de hotel, aún no puede creer que esté de regreso en su casa.
El hombre de 58 años, ex miembro de la Marina, esperaba estar todavía encarcelado por desafiar al gobierno de China y criticarlo por la violación de los derechos humanos de religiosos y disidentes en ese país. Y fue eso lo que llevó a este padre de tres hijos a pintar las paredes de su hotel, esconderse posteriormente en un bosque y protestar una vez más en el cierre de los Juegos Olímpicos, cuando fue arrestado por autoridades Chinas y posteriormente deportado. Un día después que Romero arribó a Los Ángeles, el pastor conversó con HOY para hablar sobre lo sucedido al otro lado del mundo. Si quería protestar, ¿por qué lo hizo a escondidas pintando murales dentro de un hotel y no en la calle? Sabía que cualquier cosa sería detenida inmediatamente. Queríamos hacer algo que generara atención, pero no queríamos que nos arrestaran rápidamente porque entonces pararía la discusión. Por eso decidimos hacerlo en cuartos de hotel de cinco estrellas porque entonces estábamos dañando propiedad privada, lo pondríamos en la Internet y luego escaparíamos por 18 días, [así] no me agarran y la conversación sigue viva, el mensaje sigue. ¿Qué fue lo que pasó cuando fue detenido en Tiananmen Square? El punto de estar ahí era para que me arrestaran. Quería que me procesaran. Fui y empecé a levantar mi voz. Al principio los agentes no hicieron nada, así que fui a donde estaban. Cuando empezaba a reunirse la gente, me llevaron a una carpa. Sabían quien era yo, lo que había hecho y fue entonces que llegaron cuatro hombres vestidos de civil y me pusieron en un auto Audi negro con vidrios polarizados. Les pregunté si eran policías y no me contestaron. Tenía mi teléfono celular prendido durante todo el trayecto y les hacía preguntas pero no me contestaban. ¿Sintió miedo? Cuando empezamos a introducirnos en callejones oscuros, fue cuando ya no me sentí bien sobre la situación. Al final terminamos en un parque donde había un estacionamiento y lo que parecía una choza. Me llevaron adentro y ahí había cinco o seis agentes de policía y me interrogaron al menos cuatro o cinco veces por una hora cada vez o menos. Trataban interrogadores diferentes y métodos diferentes. ¿Qué era lo que trataban de averiguar? |
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