Venta, bajo la preocupación y nerviosismo
16 de mayo, 2008
Temerosos y preocupados, varios dueños de "loncheras" salieron ayer a las calles del Este de Los Ángeles para vender su comida al mismo tiempo que estaban pendientes del reloj para no violar la nueva ordenanza que les prohíbe estacionarse en un mismo sitio por más de una hora.
Empiezo mi día con miedo, pero me encomiendo a Dios para no ser multado si permanezco en el mismo lugar un poco más de lo permitido por las autoridades del condado de Los Ángeles, dijo a HOY Juan Martínez, dueño de la lonchera Tacos Cuernavaca.
Entre carne, salsas y tortillas, la preocupación Martínez, de 32 años, no era solamente preparar un buen platillo, sino pasarse la hora de gracia, y ser castigado por agentes del Sheriff con hasta unos 1,000 dólares, o seis meses de cárcel.
Uno vive día a día, y una multa de ese tipo no la podría solventar. Además, se me hace muy injusto que los vendedores vayamos a la cárcel por trabajar. Los que se merecen estar en la cárcel son los pandilleros, dijo Martínez.
Hace un mes, la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles aprobó una ley que permite a los dueños de los camiones que venden comida -o "loncheras"- en zonas no incorporadas de Los Ángeles permanecer máximo una hora en un mismo lugar si operan en zona comercial y media hora en zona residencial. Luego deben moverse por lo menos media milla y no pueden regresar al sitio original en menos de tres horas.
Roxane Márquez, vocera de la supervisora Gloria Molina -quien venía abogando por esta ordenanza desde hace cuatro años-, explicó que los motivos tras la medida son dos: por cuestiones de salubridad, pues informó que muchos negocios se han quejado de la basura y el desorden que generan estos vehículos, y también para igualarse a las leyes que regulan dichos negocios en la ciudad de Los Ángeles.
Ayer por la mañana, muchos dueños de "loncheras" se levantaron pensando que perderán mucha clientela, que deberán buscar estacionamiento por lo menos cinco veces al día, entre otras desventajas. Pero muchos están convencidos que, de ser multados o arrestados por violar la ordenanza, se estarían violando sus derechos. Por ese motivo ya cuentan con apoyo legal.
Philip C. Greenwald, abogado especializado en establecimientos móviles de comida, dijo que -según el código vehicular de California, sección 22455- actualmente una ciudad y/o condado sólo puede restringir más no prohibir la venta desde vehículos comerciales en la vía pública. Agregó que el argumento de "seguridad pública" que alega el condado es absurdo, pues dice que el riesgo se puede correr con una "lonchera" en movimiento, no estacionada.
Greewald se está apoyando el Caso Guzmán, ganado en agosto del 2006 en el condado de Orange. Ahí también surgió una ordenanza que regulaba fuertemente a las "loncheras" y un juez de Santa Ana dictaminó que dichos negocios móviles no representaban ningún peligro para la seguridad pública.
A unas seis cuadras del Bulevar Whittier y la Avenida Alma, donde se estacionó Martínez, los empleados de la lonchera Tacos Arandas, también mostraban nerviosismo ante la ordenanza.
Nuestra preocupación es que nos tenernos que mover y no encontrar estacionamiento. Nuestro problema es tener que apagar la cocina cada hora para poder manejar la 'lonchera', y volver a prender todo y tener la comida preparada a tiempo para el cliente Eso es casi imposible, señaló Víctor Aguirre, empleado de la lonchera.
Aunque Aguirre sostuvo que tanto el dueño y los empleados de Tacos Aranda están sumamente nerviosos y preocupados por la ordenanza, ellos no se moverían de su sitio hasta que los agentes del Sheriff lo exigieran.
Sobre el Bulevar Olympic, María Ulloa, propietaria de la lonchera Mariscos el Manglar, también dijo estar prácticamente a la espera de que algo sucediera para reaccionar. Sería hipócrita si dijera que no me preocupa [la ordenanza]. Claro que me va afectar, pero uno tiene que adaptarse y acostumbrarse a trabajar así, dijo María. Para poder tener algo tenemos que hacer algún sacrificio nada en la vida es gratis, no tengo idea de que es lo que voy hacer pero ya encontraré alternativas cuando la situación se presente, añadió María.
Por el momento, una de las alternativas para María es la de asociarse con su hermano. Recientemente abrieron el restaurante Mariscos el Manglar, en la ciudad de Huntington Park.
Dueños de "loncheras" se organizan
Como lo viene haciendo desde hace siete años, el miércoles en la noche, Juan Torres llegó a las 6:00 en punto de la tarde a la intersección del Bulevar Whittier con la Calle Hoefner. Pero esta vez en lugar de estar tras la plancha y la caja registradora, estuvo en la calle, repartiendo sodas gratis y pidiendo el apoyo del público con una firma.
Torres, de 37 años y dueño de Tacos El Galuzo, sabía que sería la última noche en la que podría operar durante seis horas ininterrumpidas en esa misma esquina y quiso aprovechar el momento no sólo para platicar con sus comensales, sino también con los colegas que, como él, están indignados con la nueva ordenanza del condado.
Adentro de la "lonchera" uno de sus empleados, Efrén Silva, freía carnitas sin saber qué sucedería las próximas semanas. "Tengo cinco años en esto y hace dos años me compré mi propia "lonchera". Había estado ahorrando para sacarla en estos días y comenzar mi negocio, pero ahora cae esta ley y... ¿qué va a suceder con mi inversión? Es muy difícil como la están poniendo", comentó este padre de tres hijos.
"Todos estamos nerviosos. Creemos que esto nos va a llevar a la quiebra, pero ya nos estamos organizando", agregó Torres y explicó que hace una semana él y otros compañeros crearon la Asociación de loncheras de Los Ángeles, la que dijo ha reunido ya a unas 300 "loncheras". La idea es sindicalizarse, eventualmente, y pelear por sus derechos en conjunto.
Incluso, ayer por la mañana un grupo dueños de "loncheras" se acercaron al Centro laboral de la Universidad de California, Los Ángeles, (UCLA) para reunirse y ver qué pasos seguir. Víctor Narro, director de proyectos del Centro laboral UCLA , aclaró que esta institución no los está organizando, sólo les está ofreciendo ciertas herramientas de ayuda.
Las reacciones
Beatriz Pina
Todo mundo tiene derecho a sobrevirir como puede. Se me hace injusto que las loncheras tengan que estarse moviendo cada hora.
Alfredo German
Como consumidor no pierdo nada porque yo como en varias loncheras. Pero los vendedores sí van a perder clientela.
Emilio Castillo
No tiene nada de malo que las loncheras se estacionen más de una hora en un solo lugar porque no están robando.
Empiezo mi día con miedo, pero me encomiendo a Dios para no ser multado si permanezco en el mismo lugar un poco más de lo permitido por las autoridades del condado de Los Ángeles, dijo a HOY Juan Martínez, dueño de la lonchera Tacos Cuernavaca.
Entre carne, salsas y tortillas, la preocupación Martínez, de 32 años, no era solamente preparar un buen platillo, sino pasarse la hora de gracia, y ser castigado por agentes del Sheriff con hasta unos 1,000 dólares, o seis meses de cárcel.
Uno vive día a día, y una multa de ese tipo no la podría solventar. Además, se me hace muy injusto que los vendedores vayamos a la cárcel por trabajar. Los que se merecen estar en la cárcel son los pandilleros, dijo Martínez.
Hace un mes, la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles aprobó una ley que permite a los dueños de los camiones que venden comida -o "loncheras"- en zonas no incorporadas de Los Ángeles permanecer máximo una hora en un mismo lugar si operan en zona comercial y media hora en zona residencial. Luego deben moverse por lo menos media milla y no pueden regresar al sitio original en menos de tres horas.
Roxane Márquez, vocera de la supervisora Gloria Molina -quien venía abogando por esta ordenanza desde hace cuatro años-, explicó que los motivos tras la medida son dos: por cuestiones de salubridad, pues informó que muchos negocios se han quejado de la basura y el desorden que generan estos vehículos, y también para igualarse a las leyes que regulan dichos negocios en la ciudad de Los Ángeles.
Ayer por la mañana, muchos dueños de "loncheras" se levantaron pensando que perderán mucha clientela, que deberán buscar estacionamiento por lo menos cinco veces al día, entre otras desventajas. Pero muchos están convencidos que, de ser multados o arrestados por violar la ordenanza, se estarían violando sus derechos. Por ese motivo ya cuentan con apoyo legal.
Philip C. Greenwald, abogado especializado en establecimientos móviles de comida, dijo que -según el código vehicular de California, sección 22455- actualmente una ciudad y/o condado sólo puede restringir más no prohibir la venta desde vehículos comerciales en la vía pública. Agregó que el argumento de "seguridad pública" que alega el condado es absurdo, pues dice que el riesgo se puede correr con una "lonchera" en movimiento, no estacionada.
Greewald se está apoyando el Caso Guzmán, ganado en agosto del 2006 en el condado de Orange. Ahí también surgió una ordenanza que regulaba fuertemente a las "loncheras" y un juez de Santa Ana dictaminó que dichos negocios móviles no representaban ningún peligro para la seguridad pública.
A unas seis cuadras del Bulevar Whittier y la Avenida Alma, donde se estacionó Martínez, los empleados de la lonchera Tacos Arandas, también mostraban nerviosismo ante la ordenanza.
Nuestra preocupación es que nos tenernos que mover y no encontrar estacionamiento. Nuestro problema es tener que apagar la cocina cada hora para poder manejar la 'lonchera', y volver a prender todo y tener la comida preparada a tiempo para el cliente Eso es casi imposible, señaló Víctor Aguirre, empleado de la lonchera.
Aunque Aguirre sostuvo que tanto el dueño y los empleados de Tacos Aranda están sumamente nerviosos y preocupados por la ordenanza, ellos no se moverían de su sitio hasta que los agentes del Sheriff lo exigieran.
Sobre el Bulevar Olympic, María Ulloa, propietaria de la lonchera Mariscos el Manglar, también dijo estar prácticamente a la espera de que algo sucediera para reaccionar. Sería hipócrita si dijera que no me preocupa [la ordenanza]. Claro que me va afectar, pero uno tiene que adaptarse y acostumbrarse a trabajar así, dijo María. Para poder tener algo tenemos que hacer algún sacrificio nada en la vida es gratis, no tengo idea de que es lo que voy hacer pero ya encontraré alternativas cuando la situación se presente, añadió María.
Por el momento, una de las alternativas para María es la de asociarse con su hermano. Recientemente abrieron el restaurante Mariscos el Manglar, en la ciudad de Huntington Park.
Dueños de "loncheras" se organizan
Como lo viene haciendo desde hace siete años, el miércoles en la noche, Juan Torres llegó a las 6:00 en punto de la tarde a la intersección del Bulevar Whittier con la Calle Hoefner. Pero esta vez en lugar de estar tras la plancha y la caja registradora, estuvo en la calle, repartiendo sodas gratis y pidiendo el apoyo del público con una firma.
Torres, de 37 años y dueño de Tacos El Galuzo, sabía que sería la última noche en la que podría operar durante seis horas ininterrumpidas en esa misma esquina y quiso aprovechar el momento no sólo para platicar con sus comensales, sino también con los colegas que, como él, están indignados con la nueva ordenanza del condado.
Adentro de la "lonchera" uno de sus empleados, Efrén Silva, freía carnitas sin saber qué sucedería las próximas semanas. "Tengo cinco años en esto y hace dos años me compré mi propia "lonchera". Había estado ahorrando para sacarla en estos días y comenzar mi negocio, pero ahora cae esta ley y... ¿qué va a suceder con mi inversión? Es muy difícil como la están poniendo", comentó este padre de tres hijos.
"Todos estamos nerviosos. Creemos que esto nos va a llevar a la quiebra, pero ya nos estamos organizando", agregó Torres y explicó que hace una semana él y otros compañeros crearon la Asociación de loncheras de Los Ángeles, la que dijo ha reunido ya a unas 300 "loncheras". La idea es sindicalizarse, eventualmente, y pelear por sus derechos en conjunto.
Incluso, ayer por la mañana un grupo dueños de "loncheras" se acercaron al Centro laboral de la Universidad de California, Los Ángeles, (UCLA) para reunirse y ver qué pasos seguir. Víctor Narro, director de proyectos del Centro laboral UCLA , aclaró que esta institución no los está organizando, sólo les está ofreciendo ciertas herramientas de ayuda.
Las reacciones
Beatriz Pina
Todo mundo tiene derecho a sobrevirir como puede. Se me hace injusto que las loncheras tengan que estarse moviendo cada hora.
Alfredo German
Como consumidor no pierdo nada porque yo como en varias loncheras. Pero los vendedores sí van a perder clientela.
Emilio Castillo
No tiene nada de malo que las loncheras se estacionen más de una hora en un solo lugar porque no están robando.
