hoyinternet.com
Especial Día de las Madres
Perdió sus piernas, pero no la fuerza contra la adversidad
Por Francisco Castro Diario HOY 213.237.4580 fcastro@hoyllc.com
Los Ángeles -- Un terrible accidente le robó a Minerva Romero sus dos piernas, pero anclada en el amor por su hijo logró levantarse para enfrentar la adversidad.

“Si no fuera por él, no estaría aquí. No sería esta persona que soy”, expresó Romero, de 35 años de edad al referirse a su hijo Christian, de 13 años y con quien comparte un apartamento cerca del centro de Los Ángeles.

El 5 de abril del 2004, luego de salir de pagar una factura en La Curacao y mientras esperaba el autobús que la llevaría a su casa, un choque envió a un carro en su dirección y la arrolló salvajemente.

La originaria de Oaxaca, México, no recuerda nada del accidente, pero si la espantosa noticia que le dieron al despertar en el hospital: los doctores habían amputado sus dos piernas.

“Bloqueé mi mente porque era muy difícil enfrentar eso. Yo me metí en la cabeza que me iba a levantar y caminar para no deprimirme”, relató Romero.

Pero la realidad era cruel y la recuperación física y psicológica aún más dura. Y como si fuera poco, la madre soltera tenía que sacar adelante a su hijo. Los próximos dos años fueron bastante difíciles, dijo. Sin muchos recursos, anduvo de un lado para otro pidiendo posada con amigos y familiares, mientras trataba de darle una vida digna y normal a Christian. Todo esto, mientras enfrentaba la ardua tarea de enfrentar su situación y la fuerte prueba que la vida le había puesto enfrente.

Sin embargo, la resolución que tomó fue siempre la misma—mantener el propósito por el que llegó a este país hace 10 años.

“Yo he luchado por salir adelante porque no tengo a nadie que cuide a mi hijo o a mi”, dijo sin vacilación. “He perdido parte de mi cuerpo, pero el espíritu que Dios me ha dado es más fuerte que antes”.

Así empezó a buscar trabajo aquí y allá, hasta que encontró uno, irónicamente, cerca del lugar donde su vida cambio por completo. Actualmente labora en el departamento de colecciones de La Curacao y ha logrado obtener vivienda en un complejo de apartamentos para madres solteras de bajos recursos. Es este empleo y su hijo, quien la motiva a seguir adelante, dijo Romero, quien camina con el uso de prótesis.

“Lo que me hace levantarse es levantarlo a él”, dijo. “Mi inspiración es mi hijo y mi trabajo”.

Con la timidez propia de su adolescencia, Christian dijo sentir mucha admiración por su mamá. “Trabaja mucho y no duerme bien”, dijo Christian. “Trabaja muy duro y trata de mantenerme a mi y la casa”.

Y el infortunio parece haber unido más a madre e hijo. “Trato de estar bien y que él este bien conmigo. Tengo alguien por quien dar la cara y me siento triste cuando veo mamás que tienen sus dos piernas y no aprovechan hacer más cosas con sus hijos”, expresó.

Amigas de Romero también elogian su tenacidad y empeño.

“Ella se levantó por el amor a su hijo. Es una mujer muy valiente y que merece toda la admiración”, dijo Juana Nicolás.

A cuatro años de que la vida le cambió, Romero dijo estar más motivada que nunca y tiene varias metas importantes que quiere lograr. Una de ellas es competir en la sección de silla de ruedas del Maratón de Los Ángeles.

“El año pasado quise competir, pero no pude conseguir la silla”, dijo.

Otro de sus objetivos es aprender inglés, aunque la meta principal sigue siendo la misma que cuando llegó a Estados Unidos.

“Vine con el propósito de luchar y darle un mejor futuro a mi hijo”, expresó Romero.