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Logro de hija y madre
Por Barbara Mahany Chicago Tribune bmahany@tribune.com
Chicago -- La madre de Lucy Treviño le corta trocitos pequeños de pan de trigo integral con mantequilla de cacahuate, le destapa una botella de jugo de fresa y kiwi, y le lleva ambas cosas a los labios de su hija Lucy, para que ésta pueda terminar de almorzar y regresar a clase.

Rosa registra la mochila azul de Lucy en pos del informe de laboratorio para la clase de BioE 494, fisiología basada en la bioingeniería. Cuando suena el teléfono celular, se lo pone al oído a su hija. Le descorre el zíper del abrigo.

Y antes de eso, le puso los jeans, le ató los cordones de los zapatos, le puso dentífrico al cepillo y le hizo una coleta perfecta con su coposa cabellera negra. La madre de Lucy empujó literalmente a su primogénita a través de la universidad . En los últimos seis años, Rosa Treviño también aprendería a maniobrar la CTA, a medida que ella y su hija recorrían el trayecto desde su casa, de ladrillo rojo con dos plantas en Cícero, hasta la Universidad de Illinois en Chicago, cinco veces por semana.

Lucy Treviño se graduó el sábado de la UIC con un diploma en bioingeniería, y el decano hizo una pausa en la ceremonia de graduación de la Clase del 2008 para contar el triunfo de las Trevino. Apenas pudo hacerlo, dijo él, sin echarse a llorar.

En los seis años que le llevaría cursar uno de los programas más rigurosos del Colegio de Ingeniería, sería Rosa —algo tímida y siempre pensando dos pasos adelante— quien llevaba a su hija a todas las clases y a las sesiones de laboratorio. Sabía cuáles libros y libretas poner sobre el escritorio de Lucy.

Por dos o tres horas, mientras Lucy absorbía conferencias de cálculo o de termodinámica, Rosa estaba sentada a corta distancia, por si a Lucy le hiciera falta un sorbo de agua o se atoraba.

A Lucy, que tiene 24 años, le diagnosticaron una extraña enfermedad degenerativa genética, atrofia músculo-espinal (SMA, por sus siglas en inglés), a la edad de cuatro años. La SMA es una enfermedad progresiva que debilita los músculos que controlan los brazos, piernas y pulmones, y puede hacer que la respiración sea muy trabajosa.

El tipo de SMA que padece Lucy suele privar al paciente de la facultad de caminar a partir de la adolescencia —ella comenzó a usar la silla de ruedas a los nueve— pero a diferencia de otros tipos, la suya no necesariamente le afecta durante toda la vida.

Lucy es la mayor de cuatro hermanos, uno de los cuales, Hugo, padece de la misma enfermedad. Él también anda en silla de ruedas y está en primer año de arquitectura en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

Dedicación de una madre

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