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De lo convencional al lujo en sus autos

Por Blanca E. Ávila Colaboradora diario Hoy

Chicago --
Vicente Pérez, de 27 años, dice que se cansó del racismo que experimentó en la industria hotelera y abandonó el trabajo de mesero en el cual se había desempeñado desde los 17 años y empezó que trabajar en los tiánguis vendiendo accesorios para autos.

Ahora cuenta con dos sucursales de autopartes de lujo llamadas Southside Vic's Kustoms, una ubicada en el 6000 S. Harlem Ave., en Summit y la de reciente apertura en el 5226 W. 26th St., en Cícero.

"Empecé de cero ya que no tenía mucho capital. Me salí de mi trabajo en un hotel del centro de Chicago porque ya estaba cansado del racismo de mis superiores", cuenta Pérez y agrega que al abrirse un puesto de mayor rango que le correspondía a él "no me la dieron básicamente por ser hispano", dijo.

Su frustración aumentó al darse cuenta que estaba endeudado hasta el cuello, había comprado su casa, sus autos, pero tenía que seguir pagando sus cuentas, así que decidió emplearse inmediatamente, y lo más cercano fue en un puesto de tiánguis

Cuenta que ahí empezó a ahorrar dinero y con el apoyo económico de su madre, Elena Rojas, inició este negocio que ahora cuenta con dos sucursales. Sin embargo, no dejó su trabajo en los tiánguis ya que ahí conoce a muchos clientes que luego vienen a sus tiendas por accesorios.

Pérez adora su trabajo, porque aparte de generarle ingresos, se lo proporciona a siete personas más que han logrado llevar al negocio a abrir un nuevo local, con un crecimiento anual de 30 por ciento.

Lujo para sus autos

Este emprendedor originario de Cuernavaca, Morelos, dice que su negocio está dedicado a equipar los carros para hacerlos diferentes y aunque no haya dinero, la gente siempre busca el lujo para su carro. Su negocio se especializa en la instalación de sistemas de música, estéreos, cambio de interiores y exteriores.

"Vendemos Euro Tail Lights que son cromadas, las puertas de Lamborgini también están de moda, estamos haciendo cuatro al mes; cada carro se lleva su tiempo, por lo menos dos o tres días", dijo Pérez. Agrega que éste es el tiempo para arreglar los autos, principalmente los exteriores. "Mucha gente que va a México arregla sus carros, le pone rines, televisiones, DVD's para entretener a los niños en el viaje, etc", agregó.

Uno de los retos que tuvo que enfrentar Pérez fue encontrar una buena ubicación para su negocio, algo que dice es muy importante considerar a la hora de invertir. Agrega que actualmente es mucho más fácil invertir en los suburbios que en Chicago. "Busqué instalarme en Chicago pero me pusieron muchos peros. Este tipo de negocio requiere de un estaciomamiento muy amplio y muchos han cerrado por cuestiones de drogas, así que me exigían que la entrada del garaje estuviera por el frente. La ciudad me pidió demasiados requisitos, así que no pude invertir en Chicago y decidí hacerlo en Summit y Cícero", explicó.

Un mejor futuro

A pesar del éxito, este empresario confiesa que ha tenido que sacrificar mucho. "Tengo tres niñas de 3, 5 y 10 años, que me piden tiempo para convivir. Mi esposa Aracely se molesta un poco porque me dedico 100 por ciento al negocio, ella me ayuda mucho a atenderlo y con la contabilidad del mismo", dijo Pérez cuya meta es mejorar económicamente para pasar más tiempo con su familia.

El emprendedor agrega que la esperanza es de que la economía cambie en cuanto entre el nuevo presidente, porque los negocios están cerrando.

Si embargo, señala que tuvo que invertir en una nueva sucursal en tiempo de recesión, porque tener un negocio propio vale la pena. "En este país por muy buen puesto que tengas lo cierto es que no eres indispensable. Si la compañía decide correrte, lo hace y contrata a alguien más por menos dinero, a ellos lo que les interesa es ahorrar dinero. Siendo tu propio jefe vas a llegar a donde quieras", acotó Pérez quien está convencido de que este país le da la oportunidad al que quiera, el que es conformista se queda donde está.

EL DATO

www.southsidevicskustoms.com