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Y Dios creó las caderas...
Por Víctor R. Pérez Diario Hoy 312.527.8453 vrperez@hoyllc.com
Chicago -- Hace 10 años Sheila Kelly se preparó para el papel que transformó su vida cuando produjo y coprotagonizó “Dancing at the Blue Iguana”, una cinta sobre bailarinas exóticas.

La actriz nacida en Pennsylvania aprendió a bailar el tubo para encarnar a “Stormy”, un papel que no le valió el Oscar, pero que la inspiró a concebir “desde la perspectiva de la mujer” el S Factor, método de ejercicios a base de movimientos sensuales que ahora cuenta con nueve estudios a nivel nacional.

Con sede en Los Ángeles, ella prefiere referirse a esta cadena de estudios como “santuarios para la mujer, donde además de hacer ejercicio las mujeres conviven, se aceptan a sí mismas, recargan energías y salen a enfrentar el mundo exterior como mujeres”.

El S Factor le ha valido a Kelly alabos de amas de casa desesperadas de la ficción, como la actriz Teri Hatcher, que dice mantenerse sexy gracias a este método; y de la vida real, como aquella clienta que le dijo “que ahora hace el amor con la luz encendida”.

Este mes, Kelly visitó el primer santuario S Factor en Chicago para un open house donde las asistentes pudieron conocer a la también escritora, esposa y madre que en 2001 fundó este método que celebra el cuerpo, la mente y el espíritu de la mujer universal. Y parte de la rutina incluye el tubo.

“Cuando la gente entra al estudio, se asombra al ver el tubo”, dice Kelly apuntando hacia el metal que se yergue a la luz tenue, entre la duela y el cielo del estudio en el 1400 W. Hubbard St.

“El tubo es apenas una de las herramientas que utilizamos (en clase)”, explica la actriz, cuyos créditos incluyen la serie "The Sopranos".

La otra es la almohadilla, explica, mientras coordina a sus dos instructoras, Carla e Italia, quienes se estiran al ritmo de Sting durante una demostración del método S Factor.

Según la empresaria, la “S” de S Factor refleja el trazo curvilíneo del movimiento de una mujer relajada.

"Es como cuando una mujer se mueve o camina de forma natural, sin sentir pena, ni culpa…", explica. “Uno puede ver esto en las mujeres en Francia. Las francesas tienen tal sentido de estar a gusto consigo mismas que se les ve un movimiento ondulado cuando caminan relajadas, sin rigidez".

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