El baile era su vida y ahora es su negocio
Elías Delgado opera un estudio de baile que ofrece clases para todos
18 de marzo, 2008
Elías Delgado no recuerda
exactamente cuándo empezó
a bailar, pero asegura
que a los seis años de edad ya
interpretaba danzas típicas de su
país para su familia y eventos escolares.
Hoy en día, el peruano de
42 años de edad enseña sus destrezas
en la pista de baile de "Downey
Dance Studio", el negocio
familiar que opera desde hace
varios años.
"Desde que tengo uso de razón me ha gustado el baile, pero nunca pensé en operar un negocio de este tipo porque yo me desempeñé por mucho tiempo como contador público", cuenta Delgado.
El estudio, ubicado en el 12121 Paramount Boulevard, provee clases para niños, jóvenes y adultos que desean divertirse y a la vez aprender un nuevo pasatiempo, comenta Delgado. A Elías siempre le gustó involucrar a las personas adultas y especialmente a los menores de edad en actividades sanas.
"Impartimos clases de salsa, merengue, bachata, baile del vientre, regueton, hawaiano, samba, polines y ballet", indica el bailarín a la vez que hizo alarde de sus ocho experimentados instructores que dan las clases.
Pero detrás de tanto ritmo, arduo trabajo y éxito hay una historia, dice Delgado, quien salió de su natal Perú a los 22 años de edad "para ganar más dinero", pues en su país la profesión de contador no era un trabajo bien remunerado, pero si él desempeñaba ese mismo trabajo en Estados Unidos, ganaría hasta lo triple.
"No se me hizo difícil salir de mi país porque lo hice como una aventura, la gente me había dicho que si trabajaba como contador en este país ganaría mucho más dinero y decidí llegar a la ciudad de Gardena con una hermana que se encontraba viviendo en esa ciudad", dice Delgado.
Ya en tierra estadounidense, el peruano trabajó en una fábrica de telas, removiendo asbesto y fi nalmente como contador mientras que por las noches empezó a dar clases de baile en comunidades como Duarte, Lynwood y Rowland Heights.
Desafortunadamente, el trabajo como contador era algo "tedioso y aburrido", según Delgado. "La mayoría de mis compañeros no hablaba español y estar sentado detrás de un escritorio me parecía tedioso para un bailarín", dice.
El bailarín trabajó como contador hasta el 2003, cuando su esposa decidió abrir el estudio de baile para que él se hiciera cargo del negocio.
"Cuando abrimos el estudio fue un día inolvidable para mí", sostiene Delgado. "Aunque llevar las riendas del local y estar al tanto de sus ingresos y su buena marcha también implica mucho trabajo porque estamos a la vanguardia de los servicios que la comunidad necesita".
Además de proveer la enseñanza de diferentes tipos de baile, Downey Dance Studio provee paquetes de baile, foto y video digital para la famosa "Quinceañera", los "Sweet Sixteen" o Dulces 16, y la "Fiesta de 18" años, fi estas tradicionales que tanto padres hispanos y otras culturas llevan a cabo para sus hijas.
"Este evento [Quinceañera] es muy importante para nosotros, pues como una tradición que empezó en la comunidad hispana y se ha expandido a otros países, por este motivo somos muy serios en el negocio y jamás dejamos nuestro trabajo a medias o clientes insatisfechos", comenta Delgado.
Según el bailarín, un buen negocio no solamente se interesa en generar dinero, sino también en comprender que la gente quiere divertirse y aprender un nuevo pasatiempo que sea económico. "Con esto en mente, nuestro estudio imparte sus clases a muy bajo precio... que es el éxito principal para la compañía".
"Desde que tengo uso de razón me ha gustado el baile, pero nunca pensé en operar un negocio de este tipo porque yo me desempeñé por mucho tiempo como contador público", cuenta Delgado.
El estudio, ubicado en el 12121 Paramount Boulevard, provee clases para niños, jóvenes y adultos que desean divertirse y a la vez aprender un nuevo pasatiempo, comenta Delgado. A Elías siempre le gustó involucrar a las personas adultas y especialmente a los menores de edad en actividades sanas.
"Impartimos clases de salsa, merengue, bachata, baile del vientre, regueton, hawaiano, samba, polines y ballet", indica el bailarín a la vez que hizo alarde de sus ocho experimentados instructores que dan las clases.
Pero detrás de tanto ritmo, arduo trabajo y éxito hay una historia, dice Delgado, quien salió de su natal Perú a los 22 años de edad "para ganar más dinero", pues en su país la profesión de contador no era un trabajo bien remunerado, pero si él desempeñaba ese mismo trabajo en Estados Unidos, ganaría hasta lo triple.
"No se me hizo difícil salir de mi país porque lo hice como una aventura, la gente me había dicho que si trabajaba como contador en este país ganaría mucho más dinero y decidí llegar a la ciudad de Gardena con una hermana que se encontraba viviendo en esa ciudad", dice Delgado.
Ya en tierra estadounidense, el peruano trabajó en una fábrica de telas, removiendo asbesto y fi nalmente como contador mientras que por las noches empezó a dar clases de baile en comunidades como Duarte, Lynwood y Rowland Heights.
Desafortunadamente, el trabajo como contador era algo "tedioso y aburrido", según Delgado. "La mayoría de mis compañeros no hablaba español y estar sentado detrás de un escritorio me parecía tedioso para un bailarín", dice.
El bailarín trabajó como contador hasta el 2003, cuando su esposa decidió abrir el estudio de baile para que él se hiciera cargo del negocio.
"Cuando abrimos el estudio fue un día inolvidable para mí", sostiene Delgado. "Aunque llevar las riendas del local y estar al tanto de sus ingresos y su buena marcha también implica mucho trabajo porque estamos a la vanguardia de los servicios que la comunidad necesita".
Además de proveer la enseñanza de diferentes tipos de baile, Downey Dance Studio provee paquetes de baile, foto y video digital para la famosa "Quinceañera", los "Sweet Sixteen" o Dulces 16, y la "Fiesta de 18" años, fi estas tradicionales que tanto padres hispanos y otras culturas llevan a cabo para sus hijas.
"Este evento [Quinceañera] es muy importante para nosotros, pues como una tradición que empezó en la comunidad hispana y se ha expandido a otros países, por este motivo somos muy serios en el negocio y jamás dejamos nuestro trabajo a medias o clientes insatisfechos", comenta Delgado.
Según el bailarín, un buen negocio no solamente se interesa en generar dinero, sino también en comprender que la gente quiere divertirse y aprender un nuevo pasatiempo que sea económico. "Con esto en mente, nuestro estudio imparte sus clases a muy bajo precio... que es el éxito principal para la compañía".
