Puertas abiertas para el deseo de superación
Angel Gutiérrez abandonó su carrera musical para dirigir un colegio, del cual es hoy propietario
11 de marzo, 2008
Para el ex músico Ángel
Gutiérrez, tener un negocio
es lo mejor que le pudo
haber pasado en la vida, pero
no porque logró el sueño americano
que muchos no logran sino
porque su sueño, que es ahora toda
una realidad, ayuda con proveer
estudios a toda persona que tiene
deseos de superación.
"Desde que llegué a Estados Unidos desde México, mi meta siempre ha sido ayudar a la comunidad de una o de otra forma, y qué mejor que con la educación", dijo a Hoy Gutiérrez, quien es dueño y director de Crescent College.
Ubicado en la ciudad de Huntington Park, por ahora el colegio cuenta con unos 40 alumnos y cuatro maestros certificados que dan clases de asístente medico, administración de empresas, consejería de alcohol y droga, técnico reparador de computación, flebotomía y la preparación de facturas médicas.
¿Pero cómo surgió Crescent College de la mente de un ex músico? La historia es relativamente fácil, dice Gutiérrez, pues a la edad de 19 años el joven salió de su natal Jalisco, en Guadalajara, junto con unos amigos para lograr otro sueño, el de ser un músico famoso.
"Decidí venirme y probar mi suerte junto con varios compañeros, y aunque esa aventura resultó todo un éxito cuando fui joven, nunca dejé de estudiar y a la vez trabajar como contador", sostiene Gutiérrez. "Anteriormente había estudiado contaduría en México, pero como mis estudios no eran válidos en este país, decidí continuar mi educación a la vez que tenía mi grupo de música".
Gutiérrez y su grupo fueron famosos en su juventud, dice el ahora dueño de la escuela, pero esa meta terminó después de varios años.
"10 años después de estar dentro del ambiente musical, obtuve un trabajo como contador y luego gerente de un sindicato de costureros. Me gustaba mi trabajo porque tenía la oportunidad de ayudar a la gente latina que muchas veces necesita ayuda de una unión [sindicato]".
Después de 17 años, en el año 2000, dice Gutiérrez, "surgió la idea de hacerme socio de este colegio y a la vez trabajar para los dueños de la escuela como contador".
Según Gutiérrez, la idea le pareció magnífica, pues tendría la oportunidad de continuar ayudando a la comunidad de forma diferente al proveerles con educación. Desafortunadamente, la escuela estaba en malas condiciones, había fallas en la administración y el plantel se encontraba con deudas.
Luego de varios años de lucha, en el 2004, Crescent College pasó a las manos de Gutiérrez para seguir con la tradición de la educación.
"Tener mi propio negocio no fue fácil, pero yo no quería que este lugar cerrara sus puertas y dejara a muchos estudiantes en el limbo y sin educación", dice Gutiérrez, quien de sus propios ahorros y hasta el refinanciamiento de su hogar tuvo que invertir de cerca de 100,000 dólares para conservar el colegio en funcionamiento.
Con esfuerzo y dedicación, el emprendedor logró continuar la operación del colegio, y finalmente quedarse con en el establecimiento, que para él no es precisamente un negocio sino un segundo hogar para los estudiantes.
"Cerca del 80 por ciento de nuestros estudiantes encuentran trabajo una vez que se gradúan porque nosotros también los referimos. Para mí esa es una gran satisfacción, el poderle ayudar a la comunidad y ser parte de su superación", dice Gutiérrez.
Pero Crescent College, ubicado en el 5940 de la avenida Santa Fe, en Huntington Park, no solamente ayuda a sus estudiantes a encontrar empleo sino que ayuda a toda aquella persona que no terminó la preparatoria a obtener su diploma de preparatoria o su equivalente [GED].
Crescent College también ofrece cursos de superación personal gratis, cursos para padres e hijos y reconocimiento contra la violencia doméstica, algo que otros colegios no tienen o que cobran a precio muy altos, dice Gutiérrez.
"Si tengo el local donde proveer esas cursos y las personas que me pueden ayudar, no me cuesta trabaja ofrecer esos cursos. Mi meta siempre fue ayudar y ahora no solamente la escuela provee educacion sino cursos gratis para la familia entera", finaliza.
"Desde que llegué a Estados Unidos desde México, mi meta siempre ha sido ayudar a la comunidad de una o de otra forma, y qué mejor que con la educación", dijo a Hoy Gutiérrez, quien es dueño y director de Crescent College.
Ubicado en la ciudad de Huntington Park, por ahora el colegio cuenta con unos 40 alumnos y cuatro maestros certificados que dan clases de asístente medico, administración de empresas, consejería de alcohol y droga, técnico reparador de computación, flebotomía y la preparación de facturas médicas.
¿Pero cómo surgió Crescent College de la mente de un ex músico? La historia es relativamente fácil, dice Gutiérrez, pues a la edad de 19 años el joven salió de su natal Jalisco, en Guadalajara, junto con unos amigos para lograr otro sueño, el de ser un músico famoso.
"Decidí venirme y probar mi suerte junto con varios compañeros, y aunque esa aventura resultó todo un éxito cuando fui joven, nunca dejé de estudiar y a la vez trabajar como contador", sostiene Gutiérrez. "Anteriormente había estudiado contaduría en México, pero como mis estudios no eran válidos en este país, decidí continuar mi educación a la vez que tenía mi grupo de música".
Gutiérrez y su grupo fueron famosos en su juventud, dice el ahora dueño de la escuela, pero esa meta terminó después de varios años.
"10 años después de estar dentro del ambiente musical, obtuve un trabajo como contador y luego gerente de un sindicato de costureros. Me gustaba mi trabajo porque tenía la oportunidad de ayudar a la gente latina que muchas veces necesita ayuda de una unión [sindicato]".
Después de 17 años, en el año 2000, dice Gutiérrez, "surgió la idea de hacerme socio de este colegio y a la vez trabajar para los dueños de la escuela como contador".
Según Gutiérrez, la idea le pareció magnífica, pues tendría la oportunidad de continuar ayudando a la comunidad de forma diferente al proveerles con educación. Desafortunadamente, la escuela estaba en malas condiciones, había fallas en la administración y el plantel se encontraba con deudas.
Luego de varios años de lucha, en el 2004, Crescent College pasó a las manos de Gutiérrez para seguir con la tradición de la educación.
"Tener mi propio negocio no fue fácil, pero yo no quería que este lugar cerrara sus puertas y dejara a muchos estudiantes en el limbo y sin educación", dice Gutiérrez, quien de sus propios ahorros y hasta el refinanciamiento de su hogar tuvo que invertir de cerca de 100,000 dólares para conservar el colegio en funcionamiento.
Con esfuerzo y dedicación, el emprendedor logró continuar la operación del colegio, y finalmente quedarse con en el establecimiento, que para él no es precisamente un negocio sino un segundo hogar para los estudiantes.
"Cerca del 80 por ciento de nuestros estudiantes encuentran trabajo una vez que se gradúan porque nosotros también los referimos. Para mí esa es una gran satisfacción, el poderle ayudar a la comunidad y ser parte de su superación", dice Gutiérrez.
Pero Crescent College, ubicado en el 5940 de la avenida Santa Fe, en Huntington Park, no solamente ayuda a sus estudiantes a encontrar empleo sino que ayuda a toda aquella persona que no terminó la preparatoria a obtener su diploma de preparatoria o su equivalente [GED].
Crescent College también ofrece cursos de superación personal gratis, cursos para padres e hijos y reconocimiento contra la violencia doméstica, algo que otros colegios no tienen o que cobran a precio muy altos, dice Gutiérrez.
"Si tengo el local donde proveer esas cursos y las personas que me pueden ayudar, no me cuesta trabaja ofrecer esos cursos. Mi meta siempre fue ayudar y ahora no solamente la escuela provee educacion sino cursos gratis para la familia entera", finaliza.
