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Sección especial "De abajo a arriba"
“El que no arriesga no gana”
Ahora dueño de un taller Ahora dueño de un taller mecánico, Rafael Hernández pasó mecánico, Rafael Hernández pasó la odisea de cruzar la frontera por Arizona
Por Selene Rivera
"El que no arriesga no gana, y eso fue precisamente el dicho que seguí", dice con convicción Rafael Hernández, quien cruzó la frontera sin dinero en el bolsillo pero determinado a abrir su propio taller de mecánica automotriz. El negocio se llama "Rafael Mechanic & Car Wash", ubicado en la ciudad de Huntington Park.

"Me siento satisfecho por lo que he logrado. Siempre supe lo que quise, y lo que iba a tener si me enfocaba en ello", sostiene el mexicano de 34 años de edad.

Rafael Mechanic & Car Wash abrió sus puertas hace un año, y desde el primer día de su inauguración tuvo mucha clientela. Actualmente, dice Hernández, más de 10 clientes llegan a diario al negocio en busca de un mecánico experto en todo tipo de vehículos y compostura eléctrica, y lo encuentran.

Pero para emprender su negocio, el mecánico tuvo que arriesgar su vida al cruzar la frontera, tal y como lo hacen miles de inmigrantes a diario.

"Recuerdo escuchar a mis amigos hablar acerca de Estados Unidos, y el buen dinero que se ganaban trabajando, y yo también quise probar mi suerte", dice Hernández, quien salió de Jalisco, Guadalajara, hace 10 años para cruzar la frontera desde el desierto de Agua Prieta, Sonora hacia Douglas, Arizona.

La travesía no fue fácil. Una vez dentro del desierto y caminando en la oscuridad junto con otro grupo de inmigrantes, Hernández estuvo a punto de ser detenido por agentes de inmigración que se percataron de la presencia del grupo.

"Los agentes vieron al coyote que nos iba guiando, y empezaron a perseguirlo... el grupo empezó a correr hacia una misma dirección y yo me fui en otra dirección hasta esconderme detrás de un matorral", sostiene. Escondido y en silencio, Hernández presenció la detención de todas las personas del grupo, cuando se fueron los agentes salió del matorral para caminar una hora y llegar a Douglas.

Con la suerte de su lado, esa noche una anciana estadounidense lo vio y lo escondió en un tambo de agua vacío mientras agentes de inmigración merodeaban la zona. De ahí, la anciana mandó a llamar a una joven que hablaba español y lo llevaron a esconderse a un deshuesadero de vehículos, donde Hernández pidió que lo trajeran a la región de Los Ángeles, donde una hermana lo aguardaba en la ciudad de Lynwood.

Con experiencia en la mecánica, Hernández empezó a trabajar como ayudante de mecánico durante el día mientras de noche tenía otro trabajo.

"Trabajaba de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche, y de 9:00 de la noche hasta 7:00 de la mañana. No me importaba dormir un par de horas porque yo quería lograr mi propósito", dice el emprendedor. "Además, me tenían cansado las injusticias y el abuso en el trabajo".

Hernández empezó a ahorrar y comprar sus propias herramientas de mecánica y con cinco mil dólares en el bolsillo finalmente pudo abrir el año pasado su taller y servicio de lavado de vehículos localizado en el 2864 Florence Avenue, en Huntington Park.

En la actualidad, los clientes de Hernández llegan desde de el condado de Los Ángeles, San Bernardino, y hasta San Francisco, San Diego y Las Vegas.

El éxito de su negocio se debe a parte al buen trato hacia el cliente y la honestidad con la que trabajamos, dice Hernández refiriéndose a los dos empleados que trabajan para él. Como mecánico, Hernández sabe lo importante que cada vehículo es para su dueño, por este motivo el taller permite que el cliente compre sus propias partes, si así lo desea, mientras los expertos en mecánica proveen la mano de obra.

Su local también mejora los precios de cualquier otro taller, e inclusive talleres vecinos que no pueden hacer la compostura de vehículos recomiendan el negocio de Hernández, el cual está abierto los siete días a la semana.

"Para emprender un negocio siempre hay que ser positivos" dice el Hernández, y hace una pausa, "Oh, también proveemos servicios de grúa gratis para los clientes", finaliza sonriendo.