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Latinos: el motor tras las carreras de caballos
Una serie de narices peludas en fila asoman antes de que lo haga el sol. Rafael García camina medio dormido frente a los seis caballos que tiene a su cargo y reparte trigo y agua frente a cada una de sus caballerizas.
Esta mañana le toca preparar a tres de sus caballos para salir a la pista. Aún es oscuro, se respira neblina y el aire es helado, pero Rafael no es el único. Como él se ven decenas de trabajadores agitando la madrugada y dando inicio al glamoroso y multimillonario mundo de las carreras de caballos. Sin lugar a dudas hipódromo es sinónimo de apuestas. Por lo general los aficionados colman tribunas y taquillas en busca de la trifecta, cuatrifecta o la 'mulita' que los expulse de la pobreza. Y bueno, en caso la jornada no haya estado de su lado, al menos se llevan a casa el olor del 'hotdog' caliente con 'ketchup' y mostaza, la imagen de animales superando los 50 kilómetros por hora o la resaca de los gritos de la gente segundos antes de que sus favoritos cruzan la meta. Pero, ¿Quién deja el hipódromo pensando en la gente que hizo posible tanto espectáculo? En un recorrido realizado por los distintos rincones del hipódromo Los Alamitos, ubicado al norte del condado de Orange, HOY se topó con un pedacito de México concentrado a pocos metros de las tribunas y los momentos de gloria. Ahí, entre las caballerizas repartidas en 42 cuadras y los casi 1,600 caballos que viven ahí, docenas de inmigrantes se encargan de alimentar, bañar, peinar, curar e incluso mimar a estos sementales, generadores de millones de dólares. De acuerdo con Orlando Gutiérrez, director de mercadeo y publicidad del hipódromo Los Alamitos, el 95% de los casi 280 preparadores o 'grooms' que trabajan con los caballos son hispanos, mexicanos en su gran mayoría. Además el hipódromo cuenta con otros 300 empleados, de los cuales casi un 40% también es hispano. "Sin ellos no existiríamos", sentencia Gutiérrez. El Dr. Edward C. Allred, el dueño de este lugar, siempre lo ha dicho. Los hispanos son el motor de este negocio. No habrían carreras si no fuera por ellos". Un día en la 'cuadra' Las primeras personas en iluminar las cuadras (área en la que se encuentra un grupo de caballerizas) son los preparadores. Estos deben sacar a los caballos que entrenarán durante la mañana, alimentarlos con grano, heno y vitaminas, cepillarlos, limpiarlos con un trapo húmedo y ponerles la montura y la máscara con la que salen a la pista. Una vez que el caballo se va a calentar con su respectivo entrenador, el preparador limpia su establo separando el excremento del aserrín bueno, donde el caballo termina durmiendo y pasando la mayor parte del día. Por lo general cada preparador tiene a su cargo entre cinco y seis caballos, pero sólo deben alistar tres caballos por mañana. Una vez que estos regresan de entrenar, antes de meterlos de vuelta a sus caballerizas los bañan con manguera, les refriegan la tierra con esponja y jabón y los secan con potentes extractores de aire para evitar cualquier pulmonía. Otro detalle que deben de cuidar es de no darle al caballo ni siquiera agua cuatro horas antes de su carrera para evitar cólicos, condición que puede matarlos. Al año estos animales han llegado a generar hasta 250 millones de dólares en apuestas para Los Alamitos, por ese motivo los animales reciben el cuidado de un recién nacido. "Los tratamos con mucho cariño y respeto", comenta Gustavo López, quien lleva trabajando como preparador de caballos desde el 2000. "El caballo se da cuenta cuando uno lo cuida, es un animal muy inteligente, y como acá la mayoría somos gente de rancho entonces resulta más fácil", agrega este mexicano de 43 años de edad. Rancho es precisamente el ambiente que se respira en el patio trasero de este hipódromo. Entre los establos es más común escuchar a la gente hablar en español y no es raro escuchar programas radiales es este idioma. La cultura que se ha cultivado en estas cuadras con los años es tan fuerte que incluso algunos anglosajones que tienen sus propios caballos aprendieron a hablar español para poder comunicarse con sus empleados. |
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