Voto de hispanos es clave en Texas, pero luego perderá peso
26 de febrero, 2008
César Muñoz Acebes
Washington, 26 feb (EFE).- El voto de los hispanos se ha convertido en uno de los protagonistas de las elecciones primarias en EE.UU. y lo será de nuevo en Texas, pero pasará a un segundo plano en los comicios presidenciales, según dijo hoy un grupo de expertos.
Ambos aspirantes a la candidatura demócrata se han volcado en captar a los votantes latinos en Texas, cuya elección primaria es el premio mayor de los cuatro comicios que tendrán lugar el 4 de marzo.
No es para menos, pues los latinos componen una cuarta parte de su electorado, según datos del Centro Hispano Pew, una organización independiente.
La senadora por Nueva York parte con ventaja, según un grupo de analistas reunido por el Centro para el Progreso Americano, un instituto de estudios vinculado al partido demócrata.
"Los hispanos se acercan automáticamente a (Hillary) Clinton porque conocen a Bill Clinton", dijo Gebe Martínez, una columnista. "Piensan en su presidencia como una buena época y simplemente no conocen a (Barack) Obama", añadió.
Eso es algo que se esfuerza por cambiar el senador afroamericano por Illinois, que llegará a las urnas con el impulso de 10 victorias consecutivas.
Los dos rivales están empatados en los sondeos de intención de voto a nivel general en Texas, pero si las elecciones tuvieran lugar hoy, Clinton se llevaría en torno a un 70 por ciento de las papeletas latinas, según dos encuestas divulgadas ayer.
En cambio, Obama le daría un varapalo entre los votantes afroamericanos.
Este tipo de sondeos llevó a señalar hace un mes a un encuestador de Clinton que los latinos no darán su apoyo a un negro.
"Hay una tensión real entre miembros de ambas comunidades", dijo Roberto Suro, profesor de la Universidad del Sur de California.
Las dos minorías tienen una menor educación media que los blancos y a menudo se disputan el mismo tipo de trabajos no cualificados.
Además, han competido por los puestos "para los no blancos" en escuelas y órganos políticos, según Suro.
Aún así, este experto cree que es falso que los latinos no voten a candidatos negros y con él coincidió Eddie Glaude, un profesor de la Universidad de Princeton especializado en la política de la comunidad afroamericana.
Como prueba, mencionó la victoria del alcalde David Dinkins en Nueva York en 1989, cuando se llevó el 73 por ciento del voto latino.
Wellington Webb obtuvo un porcentaje similar en Denver dos años después y lo mismo hizo Ron Kirk en Dallas en tres elecciones consecutivas.
En California, por lo menos, Obama no logró convencer a los latinos y su contrincante se llevó casi el 70 por ciento de su voto, lo que le dio la victoria en los comicios primarios del estado más poblado de la unión.
También Clinton le ganó con autoridad entre los hispanos en Nuevo México y Arizona.
La pugna cerrada entre ambos ha servido para aumentar la influencia de los latinos en las urnas, pero las cosas cambiarán pronto, a juicio de Suro.
En los comicios generales, su voto "no ha sido relevante fuera de Florida, no ha jugado ningún papel en la selección del presidente y puede que no lo haga de nuevo", dijo.
Dos tercios de los votantes hispanos viven en Nueva York y California, donde los demócratas ya tienen la victoria cantada, y en Texas, que está en el lado republicano.
En cambio, en estados en lidia como Ohio, Tennessee y Pensilvania, la población hispana es reducida, destacó Suro.
Con su 20 por ciento de población latina, según el Censo, Florida es la única excepción, pues es terreno disputado entre demócratas y republicanos.
Sin embargo, es un caso aparte por la gran influencia de los exiliados cubanos, para quienes la política con respecto a la isla es mucho más importante que los temas que preocupan a los latinos en el resto del país, como la educación, la salud e inmigración.
En Florida, por tanto, seguirá contando el voto hispano, o más bien, cubano, en las elecciones generales. En el resto del país tal vez no.
"El próximo martes podría ser la última vez en la que oímos hablar de los votantes hispanos", finalizó Suro. EFE
cma/mla/ma
Washington, 26 feb (EFE).- El voto de los hispanos se ha convertido en uno de los protagonistas de las elecciones primarias en EE.UU. y lo será de nuevo en Texas, pero pasará a un segundo plano en los comicios presidenciales, según dijo hoy un grupo de expertos.
Ambos aspirantes a la candidatura demócrata se han volcado en captar a los votantes latinos en Texas, cuya elección primaria es el premio mayor de los cuatro comicios que tendrán lugar el 4 de marzo.
No es para menos, pues los latinos componen una cuarta parte de su electorado, según datos del Centro Hispano Pew, una organización independiente.
La senadora por Nueva York parte con ventaja, según un grupo de analistas reunido por el Centro para el Progreso Americano, un instituto de estudios vinculado al partido demócrata.
"Los hispanos se acercan automáticamente a (Hillary) Clinton porque conocen a Bill Clinton", dijo Gebe Martínez, una columnista. "Piensan en su presidencia como una buena época y simplemente no conocen a (Barack) Obama", añadió.
Eso es algo que se esfuerza por cambiar el senador afroamericano por Illinois, que llegará a las urnas con el impulso de 10 victorias consecutivas.
Los dos rivales están empatados en los sondeos de intención de voto a nivel general en Texas, pero si las elecciones tuvieran lugar hoy, Clinton se llevaría en torno a un 70 por ciento de las papeletas latinas, según dos encuestas divulgadas ayer.
En cambio, Obama le daría un varapalo entre los votantes afroamericanos.
Este tipo de sondeos llevó a señalar hace un mes a un encuestador de Clinton que los latinos no darán su apoyo a un negro.
"Hay una tensión real entre miembros de ambas comunidades", dijo Roberto Suro, profesor de la Universidad del Sur de California.
Las dos minorías tienen una menor educación media que los blancos y a menudo se disputan el mismo tipo de trabajos no cualificados.
Además, han competido por los puestos "para los no blancos" en escuelas y órganos políticos, según Suro.
Aún así, este experto cree que es falso que los latinos no voten a candidatos negros y con él coincidió Eddie Glaude, un profesor de la Universidad de Princeton especializado en la política de la comunidad afroamericana.
Como prueba, mencionó la victoria del alcalde David Dinkins en Nueva York en 1989, cuando se llevó el 73 por ciento del voto latino.
Wellington Webb obtuvo un porcentaje similar en Denver dos años después y lo mismo hizo Ron Kirk en Dallas en tres elecciones consecutivas.
En California, por lo menos, Obama no logró convencer a los latinos y su contrincante se llevó casi el 70 por ciento de su voto, lo que le dio la victoria en los comicios primarios del estado más poblado de la unión.
También Clinton le ganó con autoridad entre los hispanos en Nuevo México y Arizona.
La pugna cerrada entre ambos ha servido para aumentar la influencia de los latinos en las urnas, pero las cosas cambiarán pronto, a juicio de Suro.
En los comicios generales, su voto "no ha sido relevante fuera de Florida, no ha jugado ningún papel en la selección del presidente y puede que no lo haga de nuevo", dijo.
Dos tercios de los votantes hispanos viven en Nueva York y California, donde los demócratas ya tienen la victoria cantada, y en Texas, que está en el lado republicano.
En cambio, en estados en lidia como Ohio, Tennessee y Pensilvania, la población hispana es reducida, destacó Suro.
Con su 20 por ciento de población latina, según el Censo, Florida es la única excepción, pues es terreno disputado entre demócratas y republicanos.
Sin embargo, es un caso aparte por la gran influencia de los exiliados cubanos, para quienes la política con respecto a la isla es mucho más importante que los temas que preocupan a los latinos en el resto del país, como la educación, la salud e inmigración.
En Florida, por tanto, seguirá contando el voto hispano, o más bien, cubano, en las elecciones generales. En el resto del país tal vez no.
"El próximo martes podría ser la última vez en la que oímos hablar de los votantes hispanos", finalizó Suro. EFE
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