La 'libretita' mágica de Juan Antonio Luna
20 de mayo, 2008
Hace 20 días el América estaba sumido en la peor crisis de su historia.
Colocados en último lugar del torneo mexicano, en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores los había vencido el Flamengo en el Estadio Azteca 4-2, y después del partido, renunciaba como su técnico Rubén Omar Romano.
En ese momento la humillación era total, la institución y los aficionados ya no sentían lo duro sino lo tupido y ya por lo único que pedían era que se acabara el calvario.
Pero a falta de dos partidos, y sin mostrar ninguna ambición más que la de velar por el desenlace de un equipo moribundo y conectado al respirador, apareció la figura de un técnico de 'bajo perfil' encargado de las fuerzas básicas americanistas: Juan Antonio Luna.
"Me ofrecieron el equipo para estos dos partidos. No me dieron esperanza ni me dijeron que si los resultados me iban a dejar en el club. Tengo en la mesa bien claro que son dos partidos", sentenció en su momento 'El Cabezón'.
Cuando Luna llegó, dejó claro que sólo era para cumplir con el juego de la jornada 17 ante Monterrey y el de vuelta de los octavos de final en la libertadores ante el Flamengo en Brasil.
"En la mente de cualquier técnico sería un martirio tomar al América en esta circunstancia. La situación es muy complicada pero la tomé con gusto, esperanza e ilusiones; la directiva me lo pidió y sin pensarlo les dije que sí".
Para sorpresa de muchos, Luna, le cambió la cara al América, plantó bien a su equipo y derrotó al Monterrey 1-0, consiguió el 'Americanazo' contra el Flamengo 3-0 y venció 2-0 al Santos de Brasil en el juego de ida de los cuartos de final de la Libertadores en el Azteca.
¿Pero que hizo Luna que sus predecesores no hicieron?
Brailovsky llegó con muchas ganas y su 'verborrajia' aplicada al americanismo que prometía un equipo espectacular.
Romano tuvo que lidiar con lo que le había dejado 'El Ruso', y no encontró los elementos para desarrollar el estilo ofensivo que lo caracteriza.
Y Luna bueno él consultó su 'libreta azul'.
¿Se han fijado que Luna en cada partido aprieta, revisa, señala, apunta y protege recelosamente un cuaderno azul de la que no se despega ni un minuto?
Pues así es, el técnico sensación y rompe hechizos americanistas tiene quizás en esa pequeña libreta el secreto del 'exorcismo azulcrema'.
Cuando terminó el partido de ida ante el Santos de Brasil por lo cuartos de final de la Libertadores, Luna reconoció que en esa libreta azul tiene varios consejos que ha ido recopilando a lo largo de su carrera como estratega.
-¿Y en esa libreta azul esconde el secreto del 'milagro' americanista?- Le preguntaron a Luna.
Si, aquí tengo anotados mis apuntes y uno que otro 'tip' que me dio (Mario) Carrillo, así que le agradezco mucho por sus consejos pues me han ayudado mucho, reconoció Luna en ese estilo jocoso que lo caracteriza.
Por pronto, si Luna tiene o no en esa libreta azul un 'contrahechizo' que rompió la maldición de las Águilas no lo sabremos. Pero lo que sí es un hecho es que 'El Cabezón' ha utilizado la lógica y trabaja con lo que tiene en el América.
Luna ha aplicado la ley del orden táctico y planta a su equipo de atrás para adelante. Primero cuidando que no les anoten y luego buscando marcar en las porterías enemigas.
A excepción de Salvador Cabañas y Enrique Esqueda, todos los otros miembros del plantel tienen características defensivas. Así que 'El Cabezón' simplemente ha ajustado líneas y deja a Cabañas sólo en punta y a Esqueda como un volante recuperador con vocación ofensiva.
Los resultados: tres victorias y cero goles en contra y un cambio de actitud en todos los jugadores, que quizá saben que es la última oportunidad para superar el 'cortadero de cabezas' que vendrán en la institución al final de la Libertadores.
Por lo pronto las Águilas siguen volando, ya no son las mismas que arrastraron el plumaje durante 16 fechas del Clausura 2008 mexicano y cosecharon 11 puntos.
Hoy el América está a 90 minutos de las semifinales, y a pesar de que eso no borra todo lo que han dejado de hacer, si confirma aquel dicho sabio y popular que reza: Cuando la vida te da limones, hay que hacer limonada.
Y en este caso la receta de la limonada la tiene Luna en esa libreta azul que no suelta ni a sol ni a sombra.
Colocados en último lugar del torneo mexicano, en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores los había vencido el Flamengo en el Estadio Azteca 4-2, y después del partido, renunciaba como su técnico Rubén Omar Romano.
En ese momento la humillación era total, la institución y los aficionados ya no sentían lo duro sino lo tupido y ya por lo único que pedían era que se acabara el calvario.
Pero a falta de dos partidos, y sin mostrar ninguna ambición más que la de velar por el desenlace de un equipo moribundo y conectado al respirador, apareció la figura de un técnico de 'bajo perfil' encargado de las fuerzas básicas americanistas: Juan Antonio Luna.
"Me ofrecieron el equipo para estos dos partidos. No me dieron esperanza ni me dijeron que si los resultados me iban a dejar en el club. Tengo en la mesa bien claro que son dos partidos", sentenció en su momento 'El Cabezón'.
Cuando Luna llegó, dejó claro que sólo era para cumplir con el juego de la jornada 17 ante Monterrey y el de vuelta de los octavos de final en la libertadores ante el Flamengo en Brasil.
"En la mente de cualquier técnico sería un martirio tomar al América en esta circunstancia. La situación es muy complicada pero la tomé con gusto, esperanza e ilusiones; la directiva me lo pidió y sin pensarlo les dije que sí".
Para sorpresa de muchos, Luna, le cambió la cara al América, plantó bien a su equipo y derrotó al Monterrey 1-0, consiguió el 'Americanazo' contra el Flamengo 3-0 y venció 2-0 al Santos de Brasil en el juego de ida de los cuartos de final de la Libertadores en el Azteca.
¿Pero que hizo Luna que sus predecesores no hicieron?
Brailovsky llegó con muchas ganas y su 'verborrajia' aplicada al americanismo que prometía un equipo espectacular.
Romano tuvo que lidiar con lo que le había dejado 'El Ruso', y no encontró los elementos para desarrollar el estilo ofensivo que lo caracteriza.
Y Luna bueno él consultó su 'libreta azul'.
¿Se han fijado que Luna en cada partido aprieta, revisa, señala, apunta y protege recelosamente un cuaderno azul de la que no se despega ni un minuto?
Pues así es, el técnico sensación y rompe hechizos americanistas tiene quizás en esa pequeña libreta el secreto del 'exorcismo azulcrema'.
Cuando terminó el partido de ida ante el Santos de Brasil por lo cuartos de final de la Libertadores, Luna reconoció que en esa libreta azul tiene varios consejos que ha ido recopilando a lo largo de su carrera como estratega.
-¿Y en esa libreta azul esconde el secreto del 'milagro' americanista?- Le preguntaron a Luna.
Si, aquí tengo anotados mis apuntes y uno que otro 'tip' que me dio (Mario) Carrillo, así que le agradezco mucho por sus consejos pues me han ayudado mucho, reconoció Luna en ese estilo jocoso que lo caracteriza.
Por pronto, si Luna tiene o no en esa libreta azul un 'contrahechizo' que rompió la maldición de las Águilas no lo sabremos. Pero lo que sí es un hecho es que 'El Cabezón' ha utilizado la lógica y trabaja con lo que tiene en el América.
Luna ha aplicado la ley del orden táctico y planta a su equipo de atrás para adelante. Primero cuidando que no les anoten y luego buscando marcar en las porterías enemigas.
A excepción de Salvador Cabañas y Enrique Esqueda, todos los otros miembros del plantel tienen características defensivas. Así que 'El Cabezón' simplemente ha ajustado líneas y deja a Cabañas sólo en punta y a Esqueda como un volante recuperador con vocación ofensiva.
Los resultados: tres victorias y cero goles en contra y un cambio de actitud en todos los jugadores, que quizá saben que es la última oportunidad para superar el 'cortadero de cabezas' que vendrán en la institución al final de la Libertadores.
Por lo pronto las Águilas siguen volando, ya no son las mismas que arrastraron el plumaje durante 16 fechas del Clausura 2008 mexicano y cosecharon 11 puntos.
Hoy el América está a 90 minutos de las semifinales, y a pesar de que eso no borra todo lo que han dejado de hacer, si confirma aquel dicho sabio y popular que reza: Cuando la vida te da limones, hay que hacer limonada.
Y en este caso la receta de la limonada la tiene Luna en esa libreta azul que no suelta ni a sol ni a sombra.
